Se me ocurren un puñado de títulos cinematográficos en los que personajes solitarios, perdidos en el espacio exterior, deben salvarse y salvarnos, con la invaluable ayuda de una computadora maestra, un extraterrestre o la pura voluntad.

“Proyecto fin del mundo”, es otra de ellas. No está nada mal y hasta posee la virtud de irse un poco al carajo. Desde ya es uno de los trabajos más exigentes de Ryan Gosling que interpreta a un personaje obligado a funcionar en distintos niveles expresivos. A veces enlaza con la comedia, otras con el drama y también con una secuencia de situaciones desquiciadas.

El film de Phil Lord y Christopher Miller demostró de inmediato que funciona en la taquilla y en su primer fin de semana recaudo más de USD 140 millones. Amazon MGM sabe lo que hace, por cierto.

Uno observa en “Proyecto fin del mundo” pinceladas de films que lo antecedieron como “Cloverfield paradox”, también clave ciencia ficción/terror/humor; “El marciano”, basada en la novela de Andy Weir, el recontra clásico “2001: odisea del espacio” de Kubrick, la vieja y pegajosa “Armageddon”, “Ad Astra”, la interminable “Interstellar”, la inquietante “Europa One”, y tantas otras.